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De Donde caen las horas…

miércoles, noviembre 30, 2011 @ 10:11 AM
posted by josue19

Del cansino reloj del arco de Santa Catalina se desprenden, una a una,  las largas campanadas de las horas, palomas perezosas que Por indolencia? no se vuelven nunca a su nidal. Las horas de Antigua salen de esté viejo reloj, investidas de blancura, de solemnidad y de nostalgia. En la monotonía soñadora de los días, las horas de Antigua van haciendo, con dulce lentitud,  el milagro de recorrer una gama inaudita de blancuras: Desde el blanco perla de las madrugadas al rojo blanco de los mediodías caniculares; desde el blanco azul de las 8, que convoca a misas en los templos y a clases en las escuelas, hasta el blanco gris de  las tardes de lluvia en que los ojos se adormecen bajo un ideal cansancio. Y se piensa que estas horas lánguidas, pausadas, procesionales, que se desploman de la terrezuela del arco de Santa Catalina tendrán aun en la medianoche friolenta y alucinada de los eneros y en la medianoche tía de los plenilunios una irreal blancura, a modo de esa blancura inexistente que solo conocen los ojos de los ciegos,

Despojados por celestes piratas del tesoro de la luz: Blancura patética, en los sótanos de la noche, propicia al paso temeroso de las fantasmas vestidas de blanco estelar, de las almas en pena, de los descontentos insomnes, que se tornan delirantes, atorbelinada ansia de escapar.

Las horas maduran en el reloj del arco de Santa Catalina con parsimoniosa languidez de convalecencia, de labor de agujas en las manos de marfil de las abuelas, dormidas de

Ensueño de recuerdo en la pintura familiares. Las horas de antigua vibran en aire trasparente en que se corporizan siluetas de monjas blancas, almas temblorosas de castidad, de ternura y de anhelo; de abadesas que sonríen como un celeste sueño, como un celeste niño, mas allá de los siglos más allá de la muerte…

Las horas del viejo reloj de Santa Catalina no acaban nunca, repasan como cuentas de ilusorio rosario episodios sin fin, eternamente reiterados, que van de la infancia a la caducidad de las vidas que discurren por estas calles anegadas de sol, por los patios agobiados de frescura, en la húmeda penumbra d los claustros, los jardines y las alamedas. Las horas del viejo reloj de Santa Catalina vuelan de cúpula en cúpula, de arco en arco, de ruina en ruina de cerro en cerro, de pájaro en pájaro, repitiéndose, prolongándose, curvándose y adelgazándose a flor de horizonte en anhelo de supervivencia, de eternidad, que imprime laxitud en el ademan, que pone dulcedumbre en el alma y anima en la pupila sosegada lumbre de ilusión.

Las horas de antigua, estas horas apaciguadas que marca el viejo reloj, Salen, en efecto, de este viejo reloj del arco de Santa Catalina, de esta máquina de voz cascada, de esta torre achacosa?

No es, más bien, que se vierten de lo alto del meridiano, de la cumbre misma de los cielos desde donde divino Hermano  Campanero las deja caer, cuentas perdidas de un inagotable rosario, para resonar sola y armoniosamente por las gloriosas galerías y  floridos patrios de este vivo convento del pasado, del pasado renuente a la muerte, que es antigua?

Cesar Brañas,  Como un Arco Roto..

Libre Encuentro, Tesoro Infantil, Memorias Compartidas, Cielo de Amor, Apassionanto.

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