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Himno de Ecuador

Considerado entre los himnos más lindos del mundo, por su letra y composición, el canto patrio resalta la valentía de los ecuatorianos, de sus héroes y de sus hombres y mujeres más valiosos, quienes lucharon por alcanzar  la libertad. 

Fue escrito por uno de los literatos más importantes del país, el ambateño Juan León Mera. La música fue compuesta por Antonio Neumane. En 1865 se solicitó a Juan León Mera componer la letra del Himno Nacional y aceptó. Hubo algunos intentos por modificar la letra, pero finalmente el Congreso Nacional de 1948 lo proclamó, como oficial .

Cuando se canta el Himno Nacional se hace con respeto y cariño, pronunciando correctamente las palabras y se mantiene una posición correcta. Aunque consta de seis estrofas y un coro, por tradición, se canta una de ellas y el coro.

  

 

CORO

­Salve oh Patria, mil veces! ­Oh Patria!
­gloria a ti! Y a tu pecho rebosa
gozo y paz, y tu frente radiosa
más que el sol contemplamos lucir.

ESTROFAS

I
Indignados tus hijos del yugo
que te impuso la ibérica audacia,
de la injusta y horrenda desgracia
que pesaba fatal sobre ti,
santa voz a los cielos alzaron,
voz de noble y sin par juramento,
de vengarte del monstruo sangriento,
de romper ese yugo servil.

II
Los primeros los hijos del suelo
que, soberbio; el Pichincha decora
te aclamaron por siempre señora
y vertieron su sangre por ti.
Dios miró y aceptó el holocausto,
y esa sangre fue germen fecundo
de otros héroes que, atónito, el mundo
vio en tu torno a millares surgir.

III
De estos héroes al brazo de hierro
nada tuvo invencible la tierra,
y del valle a la altísima sierra
se escuchaba el fragor de la lid;
tras la lid la victoria volaba,
libertad tras el triunfo venía,
y al león destrozado se oía
de impotencia y despecho rugir.

IV
Cedió al fin la fiereza española,
y hoy, oh Patria, tu libre existencia
es la noble y magnifica herencia
que nos dio, el heroísmo feliz;
de las manos paternas la hubimos,
nadie intente arrancárnosla ahora,
ni nuestra ira excitar vengadora
quiera, necio o audaz, contra sí.

V
Nadie, oh Patria, lo intente. Las sombras
de tus héroes gloriosos nos miran,
y el valor y el orgullo que inspiran
son augurios de triunfos por ti.
Venga el hierro y el plomo fulmíneo,
que a la idea de guerra, y venganza
se despierta la heroica pujanza
que hizo al fiero español sucumbir.

VI
Y si nuevas cadenas prepara
la injusticia de bárbara suerte,
­gran Pichincha! prevén tú la muerte
de la patria y sus hijos al fin;
hunde al punto en tus hondas extrañas
cuando existe en tu tierra: el tirano
huelle sólo cenizas y en vano

busque rastro de ser junto a ti.